Aniversario de La Merced

La plaza de Huelva cumple 110 años de historia (I)

0
1616
El constructor de la plaza y algunos momentos de la corrida inaugural.
El constructor de la plaza y algunos momentos de la corrida inaugural.

Se cumplen 110 años de la construcción de la plaza de toros de Huelva. Tal día como hoy, 5 de septiembre, se inauguraba el coso taurino onubense con un festejo que levantó una auténtica expectación que desbordó a la ciudad. El local Litri y el cordobés Machaquito hacían el paseíllo para lidiar toros de la ganadería de Saltillo. Recordamos hoy aquella primera crónica de toros en Huelva.

Vicente Parra.-

     Hoy, 5 de septiembre, se cumplen ciento diez años de la inauguración de la plaza de toros de Huelva. Aquella inauguración se produjo en plenas fiesta sen honor de Nuestra Señora de la Cinta, patrona de la ciudad, cuando los festejos cinteros tenían una importancia extraordinaria y que, por desgracia y por desidia de muchos, pasan totalmente desapercibidos para la inmensa mayoría de los onubenses que sólo recordamos que el próximo sábado es fiesta local.

     La popular revista ‘Sol y sombra’ dedicó amplio espacio a estos fastos así como a la ciudad y nos permite conocer cómo se desarrollaron los mismos.

Descripción del coso taurino

     En el amplio reportaje, el periodista onubense Julio Bermúdez describió así el coliseo inaugurado:

     «Desarróllase el conjunto sobre una superficie de 12.000 metros cuadrados, formando la parte combinada un polígono regular de 48 lados, siendo su construcción de fábrica de ladrillos ordinarios y cornisa de ladrillo en limpio. La cimentación es sólida por demás, siendo toda ella de hormigón hidráulico. El arquitecto ha sabido sacar gran partido de dicho material, ya para la decoración, ya para el hermoso aspecto del edificio.

     El aspecto total y exterior del circo resulta airosísimo y por todo extremo movido y agradable, así como el ruedo en sus proporciones; ni tan pequeño que se achiquen las suertes, ni tan grandes que se pierdan, midiendo su diámetro 50 metros y 1,80 el callejón. Viene luego una fila de barrera, con un pasillo de 70 centímetros, y enseguida el tendido, compuesto por 14 filas y 9 anchas entradas en los centros, repartidas con suma proporción. Por amplia y hermosa escalera se da acceso a los palcos, en número de 30, yendo éstos resguardados por elegante balconcillo, admirablemente ideado para la comodidad, y en el centro el gran palco presidencial, volado y con capacidad triple. La puerta principal mira a poniente, con lo que, y yendo sobre ella el palco presidencial, queda la plaza dividida, con arreglo al plano general, en dos mitades, sol y sombra, Enfrente de dicha entrada van los 8 chiqueros, y a la derecha e izquierda de éstos las puertas de salida de los diestros y arrastre de toros, y salida de picadores y arrastre de caballos para el ganado, apartado, cabestraje, desolladero y caballos, y todas aquellas dependencias necesarias al mejor servicio de la fiesta, tales como capilla, enfermería, botiquín, sala de diestros, guadarnés, mozos de plaza, veterinarios, conserjerías, etc.

     La plaza es capaz para seis mil o seis mil quinientos espectadores, los cuales podrán penetrar por ocho grandes puertas, contando con la principal. Los tendidos están divididos por dos clases de bóvedas, unas de forma angular, con contrafuertes, y las otras cónicas, no habiéndose empleado otro material que fábrica de hormigón hidráulico pura la cimentación, y piedra, ladrillo y hierro. Es un bello edificio y adornado a la vez. que honra la inventiva del provincial arquitecto señor Gallego, cuyo proyecto, por su estudio y condiciones de economía, enaltecen su carrera técnica y artística».

Los festejos taurinos inaugurales

     La empresa, según la revista, deseosa de satisfacer los deseos de la afición, presentó un cartel que, si no de primera categoría por la premura del tiempo, en cambio satisfizo a los miles de espectadores que presenciaron la Fiesta. Litri y Machaquito eran los encargados de despachar los seis de Saltillo que inauguraron el circo en la tarde del 5 de septiembre. Para el día 6 anunciaron los carteles a Bonarillo y a los ya citados para lidiar toros de Villamarta.

     La afluencia de forasteros con tal motivo fue enorme, no habiéndose conocido otra igual desde la época del IV Centenario del Descubrimiento de América. Los trenes llegaron atestados de viajeros, siéndoles difícil a los dueños de hoteles, fondas, casas de comidas, etc. dar albergue a todos los que deseosos de presenciar la más popular de nuestras fiestas abandonaron sus moradas.

     El aspecto que presentó Huelva, según describe ‘Sol y Sombra’, en los días de las corridas era pintoresco y animado. El paseo de la Vega Larga, donde se celebraba la Velada de la Cinta, ofrecía una vista sorprendente. Las bellísimas onubenses, las forasteras que de Sevilla, Córdoba, Málaga y pueblos limítrofes acudieron a presenciar las fiestas, ostentando sus hechizos por calles y plazas; los puestos de turrones y bebidas, rodeados de alegre concurrencia; las músicas lanzando al aire sus sonidos; un pueblo lleno de júbilo, esperando con afán la hora marcada para asistir a la corrida.

     «Las cuatro y media es la hora fijada, los clarines anuncian la llegada del presidente don José Coto, alcalde de la capital y el principio de la Fiesta. Paco Medel, montado en brioso caballo, pide la llave. Preséntanse las cuadrillas, siendo recibidas con atronadores aplausos. El lleno es rebosadisimo. Salta a la arena el primer toro, de nombre ‘Gorrión’, negro meano, algo recogido de cuerna. Litri intenta pasarle los pies con medianos lances. Chagüe se acerca a ‘Gorrión’, y después de una puya medianamente puesta, es desmontado, perdiendo el jaco. Entre Chamorrito. Bolero y Cerajas colocan seis puyas, dando sendos tumbos, estando los matadores al quite. Almansa clavó medio par, repitiendo con uno entero, saliendo trompicado. Pinturas clava también, aunque algo malo. Litri, que viste traje heliotropo y oro, brinda al presidente, y dirigiéndose a su adversario lo pasa con la izquierda con dos naturales, uno de pecho y dos redondos; el toro se le arranca y Miguel evita el embroque con la muleta. Vuelve a pasar, y citando muy en corto y por derecho entra, dejando en lo alto una gran estocada, haciendo innecesaria la puntilla. (Ovación).

     Segundo. ‘Billetero’, de pelo castaño. Machaquito lo pasa de capa varias veces, escuchando aplausos. Entre Salsoso, Quilín y Chamorro le agujerean la piel cinco veces, sintiéndose blando en las dos últimas. Los banderilleros Braulio y Mojino colocan tres pares, todos ellos al cuarteo y entrando de superior manera. Mojino repite con uno al relance. Cambiada la suerte y provisto de espada y muleta brinda el cordobés, comenzando la faena con derecha. Cambia de mano e intercala pocos pases para un pinchazo y medía estocada un ‘tantico’ tendida. El toro está completamente quedado. Vuelve de nuevo y entrando de cerca, pero con el clásico pasito atrás, deja otra media, siendo suficiente para que el bicho doble (Palmas). El espada luce traje verde y oro.

     Tercero. ‘Velonero’, negro con bragas. No con mucha voluntad se acerca a los montados en cinco ocasiones, dando varios tumbos y despenando un jaco. Machaqueo lo lancea y gana palmas. Los encargados de parearlo lo hacen a cual peores. Miguel encuentra a ‘Velonero’ quedado y escarbando la arena. Brinda a don Claudio Saavedra, y tras una faena regular de muleta, pues el toro, tuerto, no con sentía primores, pincha desde buen terreno, y aprovechando se hace del bicho de una estocada con un poco caída, de la que dobla. Don Claudio obsequia al espada con una onza de oro.

     Cuarto. ‘Angarillero’, negro entrepelado, con bragas. Con pujanza y alguna voluntad comienza la faena, desmontando a los piqueros en ocho ocasiones. Ya en las últimas varas se dolía al hierro, no obstante haber recargado en dos de las primeras. La Providencia también tomó parte en los quites de los piqueros, dándose el caso de que en una peligrosísima caída de Chamorro se salvara éste por lo que hemos dicho. En la arena quedaron dos jacos. Los muchachos de Machaquito, que parece se las traen en esto de banderillas, clavan cuatro pares de los que merecen aplausos. El de Córdoba pasa bien, y ‘Velonero’, que está algo quedado, corta la faena, pasando de nuevo regularmente. Entra y deja un pinchazo sin consecuencia; vuelve de nuevo y repite lo mismo, dando fin de una buena estocada, sin necesidad de cachetero. Muchas y merecidas palmas.

     Quinto. ‘Voluntario’, de kilos con no muchas armas, cárdeno y mogón del derecho. Machaquito lo lancea capote al brazo con lucimiento, aprovechando la voluntad del bicho. Litri, con aplomo y seriedad, estilo suyo, lo lancea cinco veces, siendo dos de ellas muy aplaudido. Con muy escasa voluntad se arrima a los de la mona, tomando cinco convidadas con que le obsequian éstos. Entre Mejías y Capita se ‘atreven’ a colocar ‘un par’ bueno. Miguel pasa a ‘Voluntario’ con desenvoltura, motivando esto que el diestro viera llegar en la arrancada del bicho y aguantara con una estocada hasta la bola un poco caída. Muchas palmas a la serenidad.

     Sexto. ‘Angarillo’, negro bragado, bien puesto, no muy abundante de carne y de poder. Con alguna bravura toma algunas varas de los montados, creciéndose no mucho en las últimas. Cambiada la suerte, Machaquito corresponde con el público en banderillas; intenta cambiar, dejando medio par; repite en igual forma y la faena no resulta todo lo apetecible. Provisto de muleta ya varió la decoración, comenzando con pases magistrales y dos soberbios de pecho. Después de uno preparado entra y pincha, volviendo a entrar de nuevo para una buena estocada.

     Los morenos invaden el ruedo, y antes del bicho doblar voltea y achucha a varios. ¿No podrían evitarse estos espectáculos? Esta costumbre, afortunadamente, se ha perdido ya, incluso en los lugares más recónditos de la geografía taurina española».

     Pero, ¿qué le ha parecido la reseña del festejo? Auténticamente deliciosa. En una nueva entrega, nos referiremos al segundo espectáculo.

DEJAR COMENTARIO

uno × 1 =