TOREANDO DE FRENTE

Novilladas y los toros indultados, en el olvido

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Detalle de un azulejo de efemérides en la plaza de La Merced.
Detalle de un azulejo de efemérides en la plaza de La Merced.

El abono de Huelva sigue dejándose en el olvido una novillada con picadores; desde 1998 no se celebra una novillada con picadores en Huelva. Alguien debería acordarse que en los 28 años de reinauguración de La Merced se han indultado dos astados, para ser recordados en un azulejo.

Vicente Parra.-

PRIMER TERCIO

     Desde el 10 de mayo de 1998 -hace la friolera de catorce años- no se celebra una novillada picada en la plaza de toros de La Merced. Y, en aquella ocasión, la organización corrió a cargo de los responsables de un concurso de carácter hispano-mexicano. Sin este tipo de festejos es prácticamente imposible que surjan nuevos valores de la Tauromaquia. Pero en Huelva se ha apostado por las figuras y, como el público está encantado, las novilladas y, sobre todo, los novilleros onubenses pasaron a la historia y de ellos nunca más se supo.

     De las novilladas sin picadores qué decir si su pérdida se produjo en la noche de los tiempos. ¿Desde cuándo no se celebra una en la plaza onubense? Pues desde el año 1994 aunque, en alguna que otra ocasión, si se han llevado a cabo algunas clases prácticas, aunque revestidas de la exteriorización de novilladas sin picadores.

 

SEGUNDO TERCIO

     El 18 de febrero de 1989 se celebró un festival a beneficio de la Hermandad de la Virgen del Rocío de Huelva. Un periodista onubense le pidió a los organizadores que los integrantes del coro de la Hermandad, además de solicitar donativos a cambio de claveles a la entrada de la plaza, interpretara sevillanas durante las faenas de muleta de los actuantes.

     Y, a mediados del festejo, el Coro cantó la Salve Rociera, que fue seguida por todos los asistentes en una emotiva interpretación. Tras la misma, la Banda que amenizaba el espectáculo entonó las sevillanas ‘Por la Bahía’ y, durante muchos años, se interpretaba en el intermedio de los festejos. Así nació esa costumbre existente de interpretar las conocidas sevillanas a mediados del festejo que se celebra en el coso de La Merced.

     Con posterioridad llegó la costumbre de interpretar el pasodoble ‘Mi Huelva tiene una ría’ cuando un diestro onubense pasea el anillo. La composición de Wilke y Manfredi nada tiene que ver con el planeta taurino, pero la tardía popularización del mismo también la llevó a los toros.

 

ÚLTIMO TERCIO

     En la plaza de toros de La Merced, donde abundan las placas laudatorias, carece de un recuerdo para aquellas reses que, a lo largo de estos veintiocho temporadas ya desarrolladas encontraron la oportunidad de ganarse el indulto por su bravura. Hasta ahora, son dos las reses que han logrado este honor: por un lado, el novillo ‘Friolero’, de la ganadería de Jandilla, lidiado por Diego Puerta el 12 de octubre de 1984 y, por otro el toro ‘Culito’, del hierro de José Luis Pereda, cuya lidia le correspondió a Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’ el 28 de febrero de 2000. El patio de caballos del coso onubense podría ser un buen espacio donde colocar unas placas que recuerden las excelentes cualidades de tan preciadas reses. Sólo hace falta un poco de buena voluntad, por cuanto las cerámicas a colocar no cuestan tanto dinero.

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